En contraste con años anteriores, en 2019 menos personas que pierdan la vida en las carreteras de la UE, según las cifras iniciales publicadas hoy por la Comisión Europea. Unas 22.800 personas murieron en un accidente de tráfico en 2014, casi 7.000 muertes menos que en 2010, un descenso del 23%. En comparación con 2018, el número se redujo en un 2%. Con aproximadamente 51 muertes en las carreteras por cada millón de habitantes, Europa sigue siendo, con mucho, la región más segura del planeta en lo que respecta a la seguridad vial.

El patrón subyacente sigue siendo descendente. Ocho Estados Miembros registraron sus números de fallecimiento menos costosos en el documento en 2019: Alemania, Croacia, Finlandia, Francia, Grecia, Letonia, Luxemburgo y Suecia. No obstante, el progreso se ha ralentizado en la mayoría de las naciones. Por ello, el objetivo de la UE de reducir a la mitad el número de muertes en carretera entre 2010 y también la finalización de 2020 no se cumplirá sin duda alguna. Aunque es probable que en el año 2020 haya menos víctimas en las carreteras que se adhieran a los pasos necesarios para hacer frente al coronavirus, esto ciertamente no será suficiente para alcanzar el objetivo.

La comisaria de Transporte, Adina Vălean reclamó:

“No habrá muertos ni heridos graves en las carreteras europeas para 2050. Este es nuestro objetivo. Nos centramos en un 50% menos de muertes, así como en un 50% menos de lesiones graves para el 2030, así como entendemos que nuestro objetivo es alcanzable. En realidad, la UE ha visto una considerable disminución de las muertes en las carreteras en el pasado, aunque las cifras se han estancado en los años actuales. Además, las diferencias entre las naciones siguen siendo enormes. Ciertamente alcanzaremos nuestro objetivo sólo con una mezcla de medidas legislativas, financiación adecuada, requisitos para los camiones y el marco, digitalización, y también intercambio de las mejores prácticas”.

Si bien el desempeño de los Estados Miembros en materia de seguridad vial se está fusionando, todavía hay cuatro veces más muertes en la carretera en la nación con peor desempeño que en la más eficaz. Las carreteras más seguras siguieron siendo las de Suecia (22 muertes/millones de residentes) así como las de Irlanda (29/millones), mientras que Rumania (96/millones), Bulgaria (89/millones) así como Polonia (77/millones) comunicaron las tasas de mortalidad más elevadas posibles en 2019. El promedio de la UE fue de 51 muertes por millón de ciudadanos.

Algunas naciones han logrado un desarrollo sustancial: Grecia, España, Portugal, Irlanda, las tres naciones bálticas (Letonia, Lituania y Estonia) y también Croacia registraron disminuciones superiores a la media (entre el 30 y el 40%) de las víctimas de accidentes de tráfico.

Antecedentes

Para los años siguientes, la UE ha incorporado en la estructura de la política de seguridad vial de la UE 2021-2030 un nuevo objetivo de reducción del 50% de las muertes y, por primera vez, de las lesiones graves para 2030. La Declaración de Estocolmo de febrero de 2020 allana el camino para un mayor compromiso político internacional en los próximos años.

Se estima que, por cada vida que se pierde, cinco personas más sufren lesiones importantes con repercusiones que alteran la vida (alrededor de 120 000 personas en 2019). El coste externo de los accidentes de tráfico se ha estimado en realidad en unos 280.000 millones de euros, o alrededor del 2% del PIB de la UE.

En el Plan de acción estratégico de la Comisión sobre la seguridad vial y el marco normativo de la UE para la seguridad vial 2021-2030 también se expone un ambicioso proyecto de seguridad vial que pretende que en 2050 no haya ninguna muerte en las carreteras (“Visión Cero”).

Para alcanzar la “Visión Cero” la Comisión está ejecutando el Sistema de Seguridad en la UE. Este sistema de seguridad requiere vehículos más seguros, instalaciones más seguras, un uso mucho mejor de las herramientas de seguridad, velocidades reducidas y también un tratamiento mucho mejor después del accidente. Además, la UE trabajará sin duda para garantizar una aplicación transfronteriza mucho mejor de las infracciones de tráfico, digitalizar los permisos de conducir y también desarrollar nuevas formas de ayudar a los Estados miembros con documentos de seguridad vial bastante inadecuados.